
Los psicópatas y los perversos no solo aparecen en las películas. También los hay en las empresas, en la calle y en todo tipo de instituciones. Desde familias hasta grandes corporaciones.
Quizás no descuartizan, o no se comen el hígado de sus víctimas como hacía Anibal Lecter... pero sí descuartizan las almas de sus colaboradores y se comen el talento y la pasión por el trabajo bien hecho de sus equipos. También acaban destruyendo el buen rollo y las buenas vibras que en este se respiren. Pueden devorar familias, empresas y grupos sociales.
Viven en las organizaciones perfectamente institucionalizados, con normalidad, exprimiendo a sus equipos hasta que se rompen y, entonces, se recambian estos recursos humanos ya deteriorados por otros nuevos. Argumentan elegantemente que a esos recursos humanos ya deteriorados les falta compromiso, competencias digitales, resiliencia, ilusión... para esconder, en el fondo, que son ellos mismos los que los han vampirizado.
Se ocultan tras el mensaje de "todo lo que hago es por ti, por la empresa, por el proyecto, por el accionista...". Para l@s Jef@s Pervers@s el fin (su ego narcisista) justifica cualquier medio. Como en la serie V (googlear un poco los que no disfrutasteis de la serie en los 80) l@s Jef@s Pervers@stiene un aspecto normal pero, cuando miras con atención y más profundamente, descubres su auténtica naturaleza. Sus patrones de relación (es más correcto llamarlo patrones de explotación, o de caza) son los propios de un depredador sin límites: auténticos velociraptors que se alimentan de la energía, el talento y el sufrimiento de sus víctimas. Vamos, el alma de sus equipos.
Podríamos decir que un@ auténtico Jef@ Pervers@ responde (como en las películas que buscan al asesin@ en serie) a un retrato robot que se fundamenta en dos pilares clave:
- Se comportan con rasgos propios de una personalidad narcisista.
- Son egocéntricos.
- Tienen la necesidad de ser admirados.
- Son intolerantes a las críticas.
Alguien estará pensando, "esto le pasa a mucha gente". Puede ser habitual, como seres humanos, sentir esta necesidad. Sí, pero de forma pasajera o en ciertas circunstancias y, normalmente, ante estas situaciones las personas normales suelen sentir remordimientos y tristeza por esas actitudes y conductas. Pero, en el caso de l@s auténtic@s pervers@s no es así: porque no sienten culpa por su conducta y se mantiene como una constante en el tiempo. Incluso se incrementa e incrementa, tanto como su ambición narcisista. Normalmente crece al ritmo de su status o poder jerárquico.
2. Desarrollan una estrategia de utilización del otro. Y después, cuando no les sirves más, de destrucción del otro. Todo vale con tal de conseguir los resultados que ansían (promoción, status, bonus, poder...) sin ningún sentimiento de culpa. Por supuesto, el otro puede ser una persona, un departamento liderado por una persona que brilla o todo un grupo social que se interpone a sus deseos y sueños de jef@ narcisista y pervers@.
Como señala Marie - France Hirigoyen en su libro "El acoso moral, el maltrato psicológico en la vida cotidiana" (1998, Paidos) la personalidad narcisista se traduce en comportamientos cotidianos y recurrentes. Según la autora, un/a Jef@ Pervers@ "tiene que presentar al menos 5 de las siguientes manifestaciones:
- el sujeto tienen una idea grandiosa de su propia importancia,
- lo absorben fantasías de un éxito ilimitado y de poder;
- se considera "especial" y único;
- tiene una excesiva necesidad de ser admirado;
- piensa que se le debe todo;
- explota al otro en sus relaciones interpersonales;
- carece de empatía;
- envidia a los demás;
- tiene actitudes y comportamientos arrogantes".
Me he atrevido a enfatizar y poner en negrita carecen de empatía. Es clave para identificar al Jef@ Pervers@. Me explico, no es que no sepan "ponerse en los zapatos del otro"; sí saben hacerlo y muy bien (suelen ser muy inteligentes y saben perfectamente identificar las emociones y perspectivas del otro). Lo que ocurre es que, en vez de ayudar o apoyar al otro cuando saben que este necesita ayuda, apoyo, dirección, recursos, confianza, acompañamiento... lo que hacen es utilizar la información capturada para saciar su único afán: satisfacer y calmar sus necesidades de poder y admiración sobre su persona.
L@s Jef@s Pervers@s utilizan a los otros. Saben cómo influir al otro porque saben qué sienten, piensan y necesitan para lograr su apoyo, o sus recursos, o su trabajo, o su sumisión, o su energía... sin importarles cómo quedará esa persona o ese equipo, o empresa o grupo social, ni para el presente ni para el futuro. Las personas no son sujetos, son objetos: o les sirven, o no les valen. Hoy pueden decir que eres clave en su equipo y mañana maltratarte: todo depende de sus intereses. Arbitrariamente egocéntrico.
Si algo se rompe por su narcisismo manipulador, no les importa. Si alguien acaba con depresión, les da igual. Si el equipo queda dividido, enfrentado, sin engagement... les deja indiferente mientras él o ella, Jef@ Pervers@ mantenga su ego enaltecido. O me sirves, o te destruyo.
Algunas formas de identificar a un@ auténtic@ Jef@ Pervers@ es prestando atención a la forma en que se comunica.
1. ¿Rechaza la comunicación directa y abierta?¿Prefiere utilizar a sus subordinados para evitar la implicación y la cercanía? Al fin y al cabo, para qué rebajarse a conversar con otras personas de forma directa, abierta, compartiendo emociones, aceptando que el problema o la victoria es cuestión de todas las partes... si el otro solamente es un objeto que sirve a sus intereses de gloria y éxito personal. Los más inteligentes, con un sentido de elegancia enmascarado como veneno sutil; y los más torpes gritando si pierden el control o si se ven amenazados.
2. ¿Deforma el lenguaje? Piensan que las palabras no tienen ninguna importancia, solamente el tono. Lo importante es que el otro sienta temor, indiferencia, tristeza, halago... y si sus palabras no acompañan a la emoción de su gesto y su voz, mejor. Es una forma deliberada de crear una comunicación imprecisa y vaga. Así se genera más confusión: ¿qué me querrá realmente decir mi Jef@ Pervers@? Lo impreciso y lo vago ayuda a mantener varios diálogos, incluso opuestos, dependiendo del momento y escenario, para, finalmente, utilizar el que más convenga para sus intereses. Incluso puede utilizar uno con sus superiores (agradable y cercano) y otro con su equipo (distante y frío).
3. ¿Miente? Dependiendo de lo asentado en el poder que se encuentre el Jef@ Pervers@, este podrá oscilar entre mentir sin vergüenza hasta jugar con un lenguaje lleno de insinuaciones, silencios y abstracciones a fin de poder cambiar de opinión solo argumentando que no se le ha entendido anteriormente o que alguien lo ha malinterpretado o que no se valoran correctamente sus auténticas intenciones.
4. ¿Utiliza el sarcasmo, la burla y el desprecio? Se trata de una gran estrategia cuando, desde una posición de poder, se utiliza para desestabilizar al otro y hacerle sentir pequeño, inútil, incapaz... Algunas posibles conductas del Jef@ Pervers@ incluye: burlarse de los gustos, preferencias o convicciones de los demás; no dirigirle la palabra e ignorar a las personas que no le aplauden, ridiculizar en público a lo que él o ella sienten como adversarios, impedir que las personas con otra opinión puedan expresarse en el grupo, poner en duda las capacidades de los demás, ofender a los que siente como rivales delante del resto del equipo...
5. ¿Descalifica a las personas? Se trata de privar al otro de sus talentos y fortalezas. La técnica es repetir, repetir y repetir la descalificación hasta que se convierte en la realidad. Puede empezar de forma soterrada, con gestos, con pequeñas miradas... y, poco a poco, introduciendo observaciones infundadas, críticas indirectas ocultas tras bromas aparentemente inocentes... hasta llegar a arrastrar al otro a dudar de si. Sobre todo si, como buen pervers@ en una posición de poder, este ya ha logrado que tus subordinados toleren tu actuación y acaben por aceptarla, imitarla o incluso promoverla.
6. ¿Divide para vencer? Consiste en enfrentar a unos con otros. Son expertos en construir enemigos y presentarse como salvadores, como solución para garantizar la estabilidad, el éxito, la paz y la prosperidad... y, llegado el momento, plantear el dilema: "O estas conmigo, la verdad; o estas con el otro, el enemigo".
¿Cómo desenmascarar al Jef@ Pervers@?, ¿qué puedo hacer y sobrevivir?
- No tengas miedo. Ya lo has identificado. Tú no eres el problema. No te sientas culpable ni incapaz. Es esa persona perversa la que está manipulando la realidad y a ti para beneficiar sus intereses narcisistas.
- No te permitas entrar en su juego. Poco a poco irá minándote y vampirizando tu energía y tu vida. Dí, "hasta aquí. Basta". No te digas a ti mismo "soy capaz de resistirlo o manejarlo". Estos comportamientos tóxicos nacen del poder que ostentan: tienen todos los recursos para amargarte y dañar. Actívate para salir cuanto antes de su zona de influencia. Cuídate de estas ¿personas?
- Pide ayuda profesional: desde un psicólogo hasta un abogado que te asesoren sobre cómo gestionar estas situaciones. Una perspectiva externa, informada, experta, profesional, que te acompañe en este proceso.
- Manifiéstate y expresa "hasta aquí". Denúncialo. Utiliza los canales corporativos para denunciar esos comportamientos narcisistas y perversos. Denúncialo ante las áreas de recursos humanos, o los de prevención de riesgos laborales, o al comité de ética o a los sindicatos.
- Pide el cambio de departamento o, llegado el caso, si ves que se tolera ese comportamiento perverso, cambia de empresa. ¿Compensa trabajar en una empresa que se hace complice de este tipo de Jef@s Pervers@s tolerando esas conductas?
- Cuídate, también fisicamente. Alimentación, sueño, ejercicio, relaciones con la familia y amigos.. son aspectos clave para mantenerte fuerte, con energía y pensamiento crítico.
- Confía tu en tu decisión. Enhorabuena por tu coraje. Tu valentía en desenmascarar a este tipo de Jef@s es un paso esencial para construir organizaciones y sociedades más sostenibles, saludables y éticas.
Y si formas parte de un equipo de talento, people, recursos humanos o como se llame tu función, no podemos olvidar nunca que una de las responsabilidades de nuestro maravilloso trabajo es velar porque nunca se dañe a nadie. Ninguna meta, situación o problema legitima el daño que producen es@s Jef@s Pervers@s. Si lo permitimos legitimamos una cultura de depredadores.
V - de victoria. Desenmascaremos a los Jef@es Pervers@s.


